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Pensamientos al azar sobre el día de San Valentín de 2013

14 Feb

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“Pensamientos al azar sobre el día de San Valentín de 2004”. Estas son las primeras palabras de ¡Olvídate de mí!. Una de las películas más románticas de la historia del cine y que bien merece una revisión por el día de San Valentín.

A lo largo de la vida recibimos millones de impactos diarios dirigidos a influenciarnos. En muchas ocasiones, somos influidos por la publicidad, por la música, por amigos… cambiamos de bar, colonia o carrera pensando que son decisiones que tomamos de motu proprio, cuando son fruto de la influencia que ejerce a partes iguales la sociedad y los poderes económicos, son pequeñas decisiones sobre la vida que nos obligan a vivir…

De la misma forma, el cine, las películas, más cuando es en la gran pantalla impactan en nosotros de una u otra forma. El cine puede ser consumido como mero entretenimiento o como una opción de escape de la vida que llevamos. Vivir así, por una breve tarde, otra vida que nos hace creer que estamos más lejos de nuestros problemas.

Es cierto que depende de cómo te enfrentes a una película y de cuáles sean tus preocupaciones, inquietudes y aspiraciones las que pueden hacer que nos metamos o no de lleno en la trama… pero cuando nos ponen delante una obra como ¡Olvídate de mí!, Eternal sunshine of the spotless mind en su título original, es difícil no darse cuenta que es una obra de arte exquisita. Lo que vulgarmente es una FMP (fucking master piece).

No es habitual toparse con una obra maestra del cine. Parece que todo está ya inventado y que para hablar de clásicos y de obras maestras, tenemos que hablar de Viaje a la luna, de Méliès, Chaplin, Casablanca, Hitchcock, El padrino, Buñuel, El apartamento, Sydney Pollack…

La mayoría de las películas reducen el amor al sentimiento de las tarjetas de felicitación. Eternal sunshine of the spotless mind lo trata como tema para una extensa investigación filosófica. La película es cerebral, formal y conceptualmente compleja, densa de alusiones literarias y tan descaradamente romántica como cualquier película que jamás haya visto.

En el caso que nos ocupa, debemos remontarnos a Septiembre de 2004, cuando los astros se alinearon por última vez… porque desde que se apagaron las luces de un pequeño cine del centro… yo me convertí en fan de Joel Barish.

Y ¿quién es Joel Barish?

Joel Barish es Jim Carrey. Más bien, el personaje protagonista al que daba vida en ¡Olvídate de mí! (Eternal sunshine of the spotless mind), de Michael Gondri (EE.UU., 2004), que produjo y distribuyó FOCUS Features.

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el personaje

No se puede decir que Joel sea por sí mismo un personaje con carisma… No es Espartaco, Leonor de Aquitania, Juana la loca, Mary Poppins, el Doctor Zhivago, Lawrence de Arabia, Ilsa Lazlo, Vito Corleone, Hubbell Gardiner, Manolito Gafotas, o el capitán Jack Sparrow, pero la forma en la que Joel Barish nos es presentado, lo que nos cuenta, cómo lo cuenta, y el ambiente creado por todo el equipo de la película (de la dirección a la música pasando por el uso de la cámara, los decorados, la iluminación…) hacen que Joel nos termine fascinando… y todo empieza con él despertándose la mañana del 13 de Febrero de 2004.

Pensamientos al azar sobre el día de San Valentín de 2004”, son sus primeras palabras en un día de trabajo normal. Pero en esta especial mañana Joel decide no ir a trabajar y coger el tren hasta Montauk. “No sé por que”, dice Joel, “No soy una persona impulsiva”. Supone que tan solo es porque se despertó deprimido…

Desde la playa de Montauk, Joel escribe la primera entrada en dos años en su diario. Su pensamiento principal es “conocer a otra mujer”. A otra mujer bien para olvidar a la anterior, bien para demostrarse a sí mismo que pese a lo agradable de la relación, lo agradable no es bueno ni suficiente. Conocer a otra mujer porque, si hay algo cierto, es que pese a que vivimos la vida que nos ha tocado vivir, la vida esta para vivirla, para ser feliz y la felicidad es para compartirla. Si no, no es felicidad.

Es esa playa Joel ve por primera vez a Clementine, pero él tiene esa incapacidad patológica que tenemos muchos, para establecer contacto ocular con una mujer a la que no conocemos…

Joel quiere compartir su vida con alguien. Quiere enamorarse. Quiere que se enamoren de él. Lo cierto es que el amor llega cuando menos te lo esperas, y nadie se enamora cuando quiere enamorarse, sino cuando lo hace, y punto. Aún así, Joel fantasea por breves momentos con cada una de las mujeres que ve y le prestan la más mínima atención…

Obviamente, no es Joel, sino Clementine, la que hace los primeros acercamientos en el tren, de vuelta de Montauk. Tiene el pelo azul, una sudadera naranja, vaqueros, zapatillas… Es extrovertida, directa… Para ser sinceros parece un poco loca, pone en aprietos a Joel. El se siente incómodo, pero no puede evitar sentirse atraído por ella… Ya que el día empezó siendo extraordinario… él simplemente… se deja llevar. Se ofrece para llevarla a casa desde la estación, accede a subir a casa, hablan, toman algo… Al irse Clem le grita desde la ventana “deséame mañana un feliz San Valentín, estaría bien”.

A la noche siguiente viven su “luna de miel” sobre el hielo helado del Río Charles.

Por lo que hemos podido ver, Joel es el prototipo de soltero tímido, serio, sensible… En otras palabras, muy normal pero con escasa autoestima, incapaz de entrar a una mujer y hablarle, incapaz de leer incluso si las señales son favorables…

Pese a la falta de carisma, Joel es un buen hombre. También es divertido cuando se encuentra a gusto. Curiosamente cuando saca esta faceta (en la que estamos más habituados a ver a Jim Carrey) Clem no le presta la menor atención. He leído más de una vez que Carrey y Winslet se intercambiaron las personalidades en esta película, siendo el papel de Clementine semejante a El show de Truman o Man in the moon, pero aquí Carrey interpreta de forma magistral el papel de persona normal, sin ninguno de los recursos en los que estamos habituados a verle.

la trama

 

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Es en realidad tras la escena en el lago helado cuando empieza la trama…

Joel ha descubierto que su novia de los dos últimos años (Clem) ha hecho que la borren todos los recuerdos de la tormentosa relación. En pleno acto de desesperación y despecho Joel contacta con el Dr. Howard Mierzwiak (Tom Wilkinson) para que borre a Clementine de su memoria.

Mierzwiak es un científico loco (Wilkinson) que ha desarrollado una tecnología que puede borrar recuerdos seleccionados de la memoria.

Al comenzar el proceso de borrado, acompañado por un montaje prodigioso, vivimos como Joel recuerda sus recuerdos y va viendo como son borrados sin él poder evitarlo. Primero al llegar a casa esa misma tarde, luego antes en Lacuna… pasamos por el momento en el que se entera (en casa de unos amigos) que Clem le ha borrado de su memoria…

El problema que Joel no esperaba es que cuando los últimos recuerdos de la relación, las peleas y las discusiones le han sido borrados empieza a revivir el amor por Clementine y desde lo más profundo de su cerebro… intentará parar el proceso. Quiere conservar los recuerdos en los que tan sólo era feliz.

Quiere anularlo y empieza a huir, quiere despertarse… Clem interactúa con el, le acompaña, le da ideas, que a Joel le llegan a través de Clementine, pero que no dejan de ser las propias ideas de su subconsciente para intentar pararlo todo, engañar a la máquina, despistar al buscador…

Viaja a los recuerdos en los que no está Clementine. Intenta esconderse, salvarse… viaja a su infancia… pero Howard Mierzwiak es alertado por sus empleados  y acude a casa de Joel, para redireccionar el proceso y seguir borrando a Clementine…

Asistiremos poco después al verdadero primer encuentro entre los dos. En esta secuencia, la mejor de toda la película y, por extensión, una de las más bellas de las últimas décadas, Joel le habla a Clem como si narrase ese encuentro. Dice que se fue, que no se quedó con ella en la casa abandonada (huyó porque pensó que podría estar chiflada, aunque reconoce que eso le atraía). Estaba asustado. “Dijiste ‘pues vete’, no ‘quédate’”, le reprocha Joel. A lo que Clem contesta “Joely ¿y si te quedas esta vez?”. Somos testigos del último beso. Todo se ha borrado ya.

Clementine

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Kate Winslet obtuvo la que fue su cuarta candidatura al Oscar y su interpretación de Clementine Kruczynski está en el nº81 en la lista de las 100 mejores interpretaciones de todos los tiempos de la revista Premiere (2006).

Cuatro colores de pelo para cuatro momentos por los que pasa la relación con Joel. Los cuatro estados de ánimo por los que pasa la pareja.

A primera vista, Clementine es todo lo opuesto a Joel. Es extrovertida, alegre, vital e irreverente. Se siente atraída por él por tener una serie de características que ella querría tener. Sin cambios de ánimo repentinos, tranquilo y sobre todo por no querer dejarla de lado cuando ella se muestra tal y como es.

Kate firma, no sólo una de las mejores interpretaciones de su carrera… sino de la historia del cine. Y por supuesto, está preciosa a topete de no poder más 😛

la realización

Quienes destacan la ciencia ficción de la película y la destacan como película del género, se equivocan.

Hay algo de ello en todo lo que implica el borrado de memoria… pero en Eternal sunshine of the spotless mind, Michel Gondri en un prodigio de dirección cinematográfica nos va presentando la trama, los personajes… Narrado de tal forma que los planos, encuadres, la música… se unen en perfecta armonía. En los enrevesados saltos en el tiempo en los que se va desarrollando la trama… no nos perdemos, porque las piezas se van presentando de forma ordenada, de la misma forma en la que vemos como todas ellas van encajando.

En esta sublime historia de amor nada está dejado al azar y todo está pensado, diseñado y concebido al detalle de forma en la que las escenas, los personajes y las localizaciones que visitaremos  no solo se nos quedarán en la memoria… sino que nos ayudarán a no perdernos a lo largo de la trama.

El montaje mezcla lo que se va a borrar, con la acción en casa de Joel (Patrick y Stan, empleados de Lacuna) y Joel viéndose a sí mismo, confundido intentando entender qué está pasando.

los premios

De entre todos los premios cosechados el más importante es el del Oscar al mejor guión original, para Charlie Kaufman, Michel Gondry y Pierre Bismith.

Igualmente el BATFA (Premios de la Academia Británica de cine y televisión) en la misma categoría así como en los premios de la National Broad of Review donde recibió además uno especial “por su excelencia en el cine”.

Otro premio destacado es el de la Mejor película del año del American Film Institute (AFI); “Eternal sunshine of the spotless mind es una inolvidable historia de amor. Osadamente original y abrumadoramente romántica, esta película es tan desafiante y gratificante como el amor en sí mismo. Hoy en día no hay más genio en el guión que Charlie Kaufman, quién nos ayuda a recordar que el cine es un medio con ilimitadas posibilidades narrativas. La increíble interpretación de Jim Carrey es la fuerza central de la película, mientras Kate Winslet continúa sorprendiendo con cada mirada, con cada sonrisa. Ver la película dos veces es enriquecer el amor por diez”.

el reconocimiento

No se puede decir que Eternal sunshine of the spotless mind haya cosechado aún todo el reconocimiento que se merece. Ahora, 9 años después de su estreno podemos decir sin lugar a dudas que es una de las películas de culto de la que ha sido la primera década del siglo y que desde luego es un referente tanto de lo que fue el siglo XX, como de lo que está por venir.

La película nos muestra un mundo de fantasía poblado por personas reales. El guión y la realización, con todas sus complejidades tienen sentido en una lógica interna. Eternal sunshine of the spotless mind está plagada de ideas sobre el tiempo, el deseo, la memoria, la destrucción de la conciencia humana pero el verdadero logro de la película es que conecta todas las especulaciones en verdaderas emociones. Se sugiere que la razón por la que pensamos tanto es porque sentimos profundamente.

Hoy es San Valentín y es un buen momento para ver o revisitar esta obra maestra. Tanto si estáis enamorados, como si buscáis el amor.

Feliz San Valentín,

El fan de Joel Barish.

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Posted by on February 14, 2013 in CINEMA

 

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